En Competición: ¿Me puedo comprar y conducir un monoplaza de Fórmula 1 nuevo a estrenar?


En otras ocasiones ya os hemos hablado del lucrativo y cada vez más disparatado mercado de venta y subastas de coches clásicos de competición. El año pasado, en el Gran Premio de Abu Dhabi, se realizó un evento especial en el que se buscaba un nuevo comprador para el Ferrari F2002, el coche con el que Michael Schumacher consiguió el quinto de sus títulos mundiales al vencer el Gran Premio de Francia en su temporada quizás más dominadora. Obviamente en ese coche estaba todo el componente emocional que supone haber pasado por las manos del Kaiser (incluido por las de su hijo, Mick, que también lo pudo probar), además del pedigrí de carreras que supone haber competido y ganado en carreras de Fórmula 1, sin embargo, muchos se preguntarán si pueden encontrar una alternativa más asequible y de “primera mano”.

Aunque pueda parecer descabellado, la hay, y además con empresas detrás con amplia experiencia y que son capaces de crear un producto que se asemeja mucho a un monoplaza de la Fórmula 1. ¿No has llegado a completar la larguísima escalera de formación hasta llegar al Gran Circo? Siempre podrás hacerte con uno de estos monoplazas, los cuales hacen justicia a la perfección a cuando nosotros nos encargamos de aseverar que estamos ante “el coche perfecto para los trackdays”.

TDF-1: ¿Alguien ha dicho Marussia?

Tour-de-Force es una compañía de ingeniería británica que compró los planos, piezas de repuesto y los derechos de uso del monoplaza que empleó Marussia durante la temporada 2011 del Mundial de Fórmula 1. Sobre sus cenizas consiguieron crear un nuevo concepto de vehículo, el TDF-1, el cual ha empleado la base de los Marussia MVRO2 o el Sauber C31 de 2012, aunque en este caso realizando una serie de modificaciones.

También en el apartado mecánico hay una gran cantidad de modificaciones, ya que se ha decidido eliminar de la ecuación al V8 atmosférico empleado antes de entrar en la era híbrida y han pasado a emplear lo que en principio es un cuatro cilindros turbo de 1.7 litros que es capaz de generar unos 600 CV, y asociado a una caja de cambios secuencial de seis velocidades. No os preocupéis, ya que con este propulsor podrás seguir haciendo un 0 a 100 km/h inferior a los dos segundos, sin embargo, el mantenimiento es mucho más asumible, con el mantenimiento a hacer una vez al año o cada 3.000 kilómetros, e incluso no se necesitará motor de arranque.

Hay que destacar que los servicios que ofrece la compañía son similares a los que tiene Ferrari en su departamento de “Ferrari Clienti”, siendo ellos los que desplazan el monoplaza hasta el circuito elegido y además ponen a tu disposición una serie de ingenieros y mecánicos, así como un instructor que te pueda ayudar a asimilar lo que supone la conducción de este “Fórmula 1”. Y es que hasta podrás activar el DRS por si necesitas un empujón en las rectas para adelantar a esos utilitarios que te puedas encontrar en el circuito.

Rodin Cars: Con aroma a Lotus y precio de GT3

Aunque parece cuanto menos curioso que un país como Nueva Zelanda más allá de exportar pilotos como Hayden Paddon, Rhys Millen o Scott Dixon, lo cierto es que también está haciéndose un hueco poco a poco en matería de ingeniería de competición. Allí, Rodin Cars, nos enseñó hace unos meses que son capaces de crear con la tecnología actual un monoplaza de Gran Premio lo más parecido posible a un Fórmula 1 previo a la era híbrida. De esta idea nación el Rodin FZED, el cual equipa el tradicional Cosworth GPV8 que entrega hasta 675 CV a 9.600 rpm, con un par máximo es de 490 Nm a 7.600 rpm.

Al igual que el TDF-1, sus cifras son dignas de Fórmula 1, estableciendo el 0 a 160 km/h en cinco segundos, aprovechando que apenas cuenta con un peso total de 609 kilogramos y que como su homologo, se ha basado en un vehículo de la categoría reina para su creación, concretamente el Lotus T125. La caja de cambios también es secuencial de seis velocidades, en este caso firmada por el especialista Ricardo, mientras que la suspensión en ambos monoplazas la firma Öhlins. Alcon es la marca elegida para el sistema de frenos, mientras que Tour-De-Force se decanta por Brembo.

David Dicker, australiano y excampeón de la Ferrari Challenge, se mudó de su país natal a Nueva Zelanda para crear este nuevo negocio, sabedor de que en Australia la cultura de carreras se estaba resintiendo y que el mercado de deportivos biplazas estaba demasiado saturado. Con la capacidad de construir sus propias piezas con impresoras 3D. Como ya sucede con el TDF-1, una de sus grandes ventajas es precisamente su menor mantenimiento, con un motor diseñado para recorrer más de 5.000 kilómetros utilizando gasolina de 98 octanos. ¿Convencido? Puede que aún más cuando sepas que su precio está en torno a los 600.000 euros.

La belleza del Rodin FZED es que obtienes la experiencia del coche Gran Premio: la velocidad, la potencia, la carga aerodinámica y el agarre en las curvas, en un paquete diseñado para un fácil acceso y un rendimiento fiable. La carrocería utiliza materiales compuestos y un sistema de suspensión muy similar a los coches modernos de Grand Prix, y el paquete aerodinámico también es muy contemporáneo. Parece un monoplaza de Grand Prix y se conduce como un automóvil Grand Prix, pero no tiene ninguna de las complicaciones asociadas con la ejecución de un coche viejo de GP.



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